![]() - Sioux, diario de un indio - |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2004. 03/11/2004Deporte USAQué gran país es los Estados Unidos de América, ¿eh? Ha sido cuna de grandes civilizaciones como la india y la... eh... y la india. Es una reserva cultural de occidente aunque el 90% de los americanos no sepa situar España en un mapa y 52 millones de norteamericanos sean analfabetos. Y también es origen de la más exquisita de las gastronomías, representada por sus dos máximos exponentes McDonald’s y Burger King. Al ser un país tan conocido y admirado, al gobierno norteamericano le extrañó y le preocupó que no se conozcan más en el extranjero sus grandes dotes deportivas. Después de formar una comisión y tres subcomisiones, de reunirse durante varios meses todos ellos para formar una plataforma de análisis que permitiera analizar las bases de tal circunstancia, y después de tomar en consideración todos los parámetros reseñados por las citadas comisión y subcomisiones tras un exhaustivo estudio de algo más de dos años de duración, las ciento cuarenta y seis personas contratadas que formaban dichas comisiones, los casi seiscientos abogados consultados, los treinta y nueve millones de encuestados, e incluso el presidente del país llegaron a las mismas conclusiones: Punto uno. Es verdad que los americanos practican el baloncesto al más alto nivel mundial, pero prácticamente todos los grandes jugadores son negros. Vaya, hombre. Punto dos. También practican un juego copiado del rugby en el que se trata de llevar una pelota ovalada de una punta a la otra de un campo y de romper el máximo numero de narices y tobillos posible sin que a uno le partan el cuello en el intento. Pero este deporte no tiene gran repercusión mundial salvo las escenas de los porrazos que se dan en el suelo los jugadores y que solamente vemos en programas como Videos de primera. Vaya, hombre. Punto tres. Otro deporte de masas es el béisbol, que consiste en darle con un palo a una pelota que ha lanzado un jugador del otro equipo, mandarla lo más lejos posible y salir corriendo mientras el otro va a buscarla. Juego sofisticado donde los haya. Tanto que casi nadie lo entiende. Para colmo de males, el otro gran dominador de este deporte es Cuba. Vaya, hombre. Y punto cuatro. Viendo este panorama, la conclusión definitiva a la que llegaron es que los americanos lo que tienen que hacer es dejarse de tantas tonterías y jugar al fútbol como todo el mundo. Así es que a alguna mente privilegiada del gobierno se le ocurrió organizar una liga de fútbol norteamericana. Parece fácil, ¿verdad? Solo hay que formar unos cuantos equipos, ponerlos a jugar unos contra otros -bien arbitrados, eso sí- y ya esta. Al final, el que más puntos haya ganado es el campeón. Punto. Pero estamos hablando de los EE.UU., el país con mayor numero de abogados, pleitos y litigios “per capita” del planeta, y allí las cosas no son tan sencillas, no. Para empezar, las grandes instituciones deportivas se negaron a crear una sección de fútbol. Por poner unos ejemplos, se contacto con Los Ángeles Lakers, los Chicago Bulls y los Miami Heat. Bien, entre las modificaciones que se les propusieron a estas instituciones, una fue la de cambiar sus nombres, proponiéndose los de Los Ángeles Lakers Fútbol Club, los Chicago Bulls real Balompié, y los Fútbol Club Miami Heat S.A.D. Los representantes de estas tres magnas instituciones deportivas todavía se están riendo. Otro gran problema con el que se encontraron los norteamericanos fue el enorme desconocimiento acerca de este deporte por parte de la población. Cuando salieron los encuestadores a la calle para elaborar una estadística sobre el particular, las respuestas obtenidas fueron algo parecido a esto: Pregunta: ¿De qué color es una pelota de fútbol? Respuestas: 21%: ¿Ah, al fútbol se juega con una pelota? 19%: Marrón, como la de baloncesto 16%: No lo sé, pero el palo es blanco, seguro. 44%: Ns/Nc Pregunta: ¿Cuántas tarjetas puede mostrar el arbitro? Respuestas: 31%: ¿Quién es el arbitro? 19%: Tantas como le quepan en el bolsillo 15%: Tres. La Visa, la Master Card y la American Express 35%: Ns/Nc Pregunta: Díganos el significado de la expresión “centrar al área” Respuestas: 42%: Es ponerse en una zona del campo marcada con unas líneas que esta debajo de la canasta 18%: ¿Qué es el área? 17%: Es mandar la pelota entre la segunda y la tercera base 23%: Ns/Nc Pregunta: ¿Qué es un penalti? Respuestas: 21%: Es lo que pasa cuando se placa a un jugador entre la línea de las 30 yardas y la de 40. 17%: Eso digo yo, ¿qué es un penalti? 12%: Un jugador nigeriano de los Boston Celtics 50%: Ns/Nc Ante tales desoladotes resultados, es comprensible que la comisión encargada de llevar el fútbol a las calles de los EE.UU. sufriera un serio revés psicológico. Pero esto no es todo. Pronto se encontraron con el problema de las escasas instalaciones deportivas que hay en el país que estén preparadas para jugar al fútbol. En un intento de aprovechar lo que tenían se propusieron varias modificaciones sobre el juego que si bien no mermaran las características propias de éste, si permitieran su practica sin tener que hacer grandes gastos en nuevas instalaciones. Intentaron jugar en una pista de rugby, mejor dicho, de fútbol americano. Como experimento se organizó un partido entre las universidades de Carolina del Norte y Virginia, que acabó con la victoria de los primeros por 216 a 189. Como gran inconveniente cabe citar que ninguno de los jugadores quiso jugar como portero, aduciendo que el larguero estaba demasiado alto. Se planteo jugar en una cancha de baloncesto, pero después de 20 partidos jugados, solo uno termino con un resultado distinto al 0-0 inicial, y también aquí tuvieron los porteros sus más y sus menos ya que se pasaron el partido sentados encima de la canasta y parece ser que la postura no es precisamente cómoda. Por cierto, en el partido que rompió la racha de cerocerismo uno de los porteros se cayó de la canasta y se rompió dos dientes, circunstancia que aprovecho uno de los delanteros para conseguir meter la pelota en la canasta tras múltiples malabarismos. Ah, el portero ya se encuentra totalmente recuperado. El mayor desengaño vino cuando se intento jugar en una pista de béisbol. Tras los primeros 45 minutos jugados, el resultado era de 0-2-1, porque sin que nadie consiguiera explicarlo se formaron tres equipos a partir de los dos que empezaron el partido. La hipótesis que tomó más fuerza durante la investigación de los sucesos fue que uno de los porteros se fue desplazando lentamente desde la primera base hacia la segunda sin darse cuenta. Uno de sus compañeros advirtió el detalle y se cambió la camiseta para actuar él mismo como guardameta. Entonces parecía que había dos porteros, uno en la primera base y uno en la segunda, además del de la cuarta que estaba allí desde el principio. Los jugadores lo que querían realmente es que terminara el partido pronto para irse a su casa a ver la final de la Superbowl, que casualmente se jugaba aquel mismo día, por lo que les daba igual el numero de equipos que hubiera sobre el campo, ni a quien marcarle goles ni quien ganara o quien perdiera, así es que en el descanso uno de los seis árbitros (¿o había siete?) dio el encuentro por suspendido y en cuestión de cinco minutos allí no quedaba nadie. Pero nada de esto consiguió desanimar a los miembros del gobierno de los EE.UU. Se les había metido en la cabeza que en su país se jugara al fútbol para ser también una primera potencia mundial deportivamente hablando y lo iban a conseguir, vaya que sí. El primer paso que tuvieron que dar –aparte de solucionar los mencionados problemas con las instalaciones- fue la creación de la liga como tal. Como estaba claro que no podían contar con las instituciones deportivas ligadas a otros deportes, tuvieron la idea de formar equipos con partidos políticos y clases sociales. ¿Quién dijo que los americanos no tienen huevos? Por tanto, después de mucho trabajo y tesón, un año mas tarde se jugo el primer partido de la nueva liga norteamericana de fútbol, formada por los siguientes equipos: Partido Republicano Club de Fútbol. El mismísimo presidente George W. Bush jugó en el equipo como interior derecho, portando con orgullo el barriestrellado brazalete de capitán. El resto del equipo estaba formado por tiarrones de dos metros de estatura, portando permanentemente gafas de sol y tratando de ocultar un misterioso bulto bajo la axila izquierda. Eso sí, de fútbol ni puta idea. Partido Demócrata Fútbol Club. Viendo que su contrincante en las urnas se estaba tomado tan en serio el tema del fútbol, al aspirante John Kerry no le quedó más remedio que liderar a su propio equipo jugando de portero. Como anécdota comentarles que el hijo de seis años de un turista español comentó cuando vio al aspirante a la Casa Blanca bajo los palos “Mira papá, Roberto Dueñas se ha pasado al fútbol” Black Power Racing Club. Formado íntegramente por jugadores de color (de color negro, quiero decir) Con sede en el neoyorquino barrio de Harlem, este equipo patrocinado por Spike Lee fue uno de los más difíciles de batir en la liga debido a su gran capacidad mental. Cadenas de oro gruesas como una cuerda de barco, chándales tres tallas mayores y cadenas de música que no caben en el maletero de un coche eran varias de sus señas de identidad. Sporting Chicanos Fútbol Club. Al estar formado por inmigrantes mexicanos y del resto del continente sudamericano –donde el fútbol tiene bastante mas arraigo que en los EE.UU.- parecía en un principio que este equipo iba a contar con una cierta ventaja. Los resultados y ciertos arbitrajes un tanto conflictivos demostraron lo contrario. Wall Street Fútbol Team. Elitista equipo formado por tiburones de las finanzas, agentes de bolsa sin escrúpulos, engominados empresarios y otros moradores de la mítica calle. Se llegó a especular con que los resultados de los partidos disputados entre este equipo y el del Partido Republicano estaban amañados, pero nunca se llego a demostrar tal extremo. Fútbol Klub Kalifornia Kraks. Este equipo generó varias protestas por parte de los Black Power R.C. y los Chicanos F.C. cuando se notificó su incorporación a la liga. Probablemente fuera por el hecho de vestir sus jugadores completamente de blanco, capuchón del chándal incluido, o por su costumbre de quemar una cruz antes de los encuentros. El caso es que las protestas se desestimaron y el equipo californiano jugó el campeonato Los equipos séptimo y octavo fueron dos de los que más controversias generaron. En un principio uno iba a estar formado por descendientes de inmigrantes italianos exclusivamente, y se iba a llamar Spaghetti Racing Club, pero la comunidad irlandesa protesto tan vehementemente que el comité organizador tuvo que incluirlos en el mismo equipo al no poder incorporar a ninguno más. Así pues, el equipo pasó a denominarse O’Spaghetti Irish-Italian Racing Club. La condición que aceptaron los capitanes de ambos equipos es que en cada encuentro deben jugar cinco italianos y cinco irlandeses. Bien, pasada una semana, y cuando solamente habían entrenado juntos tres días, ya había jugadores de los dos bandos en el hospital y las calles circundantes a su lugar de entrenamiento eran campos de batalla, así es que la organización se vio obligada a devolver a los italianos su antigua denominación y a formar otro equipo íntegramente formado por irlandeses llamado Irish Community Balompié. Cabe decir que varias asociaciones más intentaron incorporarse a la liga, tales como la Veteranos de Vietnam Fútbol Club (desestimada por la precaria salud física y mental de sus miembros) y que como gesto de cortesía hacia el viejo continente, que el fin y al cabo fue el que inventó el fútbol, y hacia Africa y Asia con motivo de la cantidad de inmigrantes que albergan los EE.UU. que de allí provienen, se invitaron a tres equipos más: Selección Europea. Formado por tres jugadores alemanes, cuatro ingleses, cuatro franceses, tres italianos, dos belgas, un suizo, un portugués, un griego y un español (no estoy contando ningún chiste) A estas alturas todavía están discutiendo la táctica con la que deberían haber jugado, el color de los uniformes, el reparto de los dorsales y el himno que se debería oír antes de los partidos. Selección Africana. Esta selección contó con el patrocinio de la ONU por motivos de seguridad, básicamente. Fueron a los EE.UU. jugadores de Nigeria, Uganda, Camerún, Sierra Leona, Zaire y Mali. Casi nada. A los de la ONU les daba miedo hasta registrarlos en busca de machetes y otras armas blancas. Eso sí, en el campo se ponían todos de acuerdo para jugar al fútbol y eran prácticamente invencibles. Una vez mas, una lástima lo de los arbitrajes. Selección Asiática. Este equipo vino como relleno para hacer que hubiera un numero par tras la escisión de última hora por parte de los irlandeses. En este caso no hubo problemas. Vinieron siete japoneses, siete norcoreanos y siete chinos. Si unos eran bajitos, los otros lo eran más. Si unos no tenían ni idea de fútbol, los otros tenían menos, pero si los unos corrían los otros corrían todavía mas, y si unos aguantaban todo el partido corriendo de arriba abajo, más aguantaban los otros. Selección del Mundo Árabe. Dos jugadores de Arabia Saudita, dos de Irán, tres de Iraq, dos de Jordania, tres de Egipto, uno de Palestina, un libanés, un sirio, uno de los Emiratos Árabes y créanselo Uds., tres de Israel hicieron que los mayores servicios de inteligencia del mundo trabajaran a destajo para garantizar la seguridad de todo el mundo y también para averiguar como era posible que estuvieran todos juntos jugando al fútbol sin matarse unos a otros. Estos fueron los doce equipos participantes. Cabe decir que en un principio se solicito a la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA) que proporcionaran ellos a los árbitros y jueces de línea necesarios durante el campeonato, a lo que gustosamente accedieron, pero que posteriormente, y viendo los equipos que conformaban el campeonato, se cambió de idea y por fin fue la ONU quien eligió de entre sus más aguerridos cascos azules a los que tuvieran un mínimo de idea de fútbol para que cumplieran tal misión. El sorteo para establecer el calendario quiso que el partido inaugural se tuviera que disputar entre los equipos Partido Republicano Club de Fútbol y Selección Asiática, pero por motivos todavía no muy claros se dio como vencedor al Partido Republicano por el marcador de 3-0 sin necesidad de jugar. Parece ser que por más que contaban a los jugadores asiáticos que había sobre el campo, siempre salían de más o de menos, pero nunca había once. Otros partidos que se tuvieron que suspender fueron el Black Power Racing Club contra los Fútbol Klub Kalifornia Kraks debido a la batalla campal que se originó sobre el terreno de juego a los tres minutos de iniciarse en encuentro y el Selección Africana contra el Irish Community Balompié, aunque en este caso la batalla campal la protagonizaron únicamente los jugadores africanos al darse de hostias entre ellos nada más empezar el partido ante la atónita mirada de los irlandeses. En definitiva, la primera liga americana de fútbol se disputó sin mayores novedades, arrojando el saldo de dieciséis jugadores hospitalizados por lesiones y heridas varias, dos autocares apedreados por seguidores de equipos rivales, cinco coches incendiados y uno volcado en algún que otro disturbio, nueve jugadores repatriados a sus países de origen por los más variopintos motivos como entrar en los EE.UU. doce jamones de pata negra de contrabando (gracia protagonizada por el único jugador español presente en la liga) o el intentar volar por los aires el obelisco de Washington con explosivos por parte del jugador palestino. Y la cuestión final es ¿quién ganó la liga? Pues precisamente ayer se estuvo jugando la final entre los equipos Partido Republicano Club de Fútbol y Partido Demócrata Fútbol Club. Mañana, en cuanto tengamos los resultados, les relataremos lo acontecido y les brindaremos el nombre del ganador. Seguiremos informando. Deporte USA, segunda parte.Tal como les decíamos ayer (el artículo anterior debería haberse publicado el martes 2 de noviembre), se acaba de disputar la final de la liga de fútbol americana. El equipo vencedor ha sido el Partido Republicano Club de Fútbol y su capitán, el presidente George W. Bush ha recogido el trofeo que les acredita como campeones de manos del presidente de la FIFA. El partido ha transcurrido sin incidencias reseñables. Los diez primeros minutos fueron de tanteo por parte de los dos equipos, que se dedicaron a estudiarse el uno al otro sin atreverse a atacar frontalmente la portería contraria. Pasados estos minutos iniciales ha sido el Partido Demócrata Fútbol Club el que ha comenzado las hostilidades. Sus jugadores han adelantado las líneas y han jugado con verticalidad en pos de la meta Republicana. Pero poco les ha durado el ímpetu, porque a los 16 minutos de partido el colegiado –un casco azul belga llamado Jean-Luc Letrice, que por cierto, no había visto una pelota de fútbol en su vida- ha expulsado al jugador numero 10 de los Demócratas por hallarse en clara posición de fuera de juego. Las airadas protestas del resto de los jugadores (excepto de su capitán y portero John Kerry que trataba de calmar los ánimos) solo han conseguido que el colegiado expulsara a otros tres jugadores; dos senadores de los estados de Alabama y Ohio y un congresista de Nueva York, lateral izquierdo, media punta y extremo derecho respectivamente. Así las cosas y teniendo el equipo mermado de efectivos, al equipo Demócrata no le ha quedado mas remedio que replegarse en su campo e intentar realizar alguna contra que pudiera llevar peligro a la portería rival. Pero no ha sido así. En el minuto 36 de la primera parte, un certero centro desde la línea de fondo del extremo izquierdo del Partido Republicano Club de Fútbol ha sido brillantemente rematado por el delantero centro, lo que ha llevado a la inauguración del marcador. Este primer gol solo ha servido para carcomer un poco mas la débil moral de los jugadores del Partido Demócrata Fútbol Club, y a partir de ese momento el partido se ha convertido en un monologo Republicano, totalmente volcado ya en el área rival. El resultado final ha sido de victoria del Partido Republicano Club de Fútbol por 5-0. Anotaron los jugadores John Smith, John Doe (p), George W. Bush (2), y John Kerry (pp). El colegiado expulso a tres jugadores Demócratas y mostró nueve tarjetas amarillas más al citado equipo, por ninguna a los Republicanos. Y esto ha sido todo, agradecemos su atención y les emplazamos a que nos sigan en la celebración de la próxima liga de fútbol americana. 09/11/2004La pinche bodaAyer lunes estuve tomando un café con un buen amigo. Se llama Carlos, es mexicano y regenta un restaurante en España desde hace seis años. Vive un par de puertas más abajo que yo, en la misma calle, y de vez en cuando nos encontramos en el bar de la esquina a la hora del café, nos saludamos y charlamos durante un rato. Ayer Carlos estaba cansado, acababa de llegar de la Republica Dominicana donde ha estado pasando unas semanas de vacaciones con unos familiares que viven en aquel país. Le pregunté que tal le había ido en el viaje, a lo que me contesto que bien, estupendamente. Exceptuando el último día, todo fue muy bien. Me interesé por ese último día, que por la forma de decirlo parecía que le había fastidiado el resto de las vacaciones, y así me relató la jornada: - Veras guey, tengo allá en la Dominicana un primo que se llama Calixto y que es camarero como yo. Hace años que no nos veíamos, y la verdad es que lo hemos pasado muy bien estos días porque hemos platicado mucho y nos hemos contado muchas cosas de nuestras vidas. Pero andaba el hombre un poco apurado porque el último día de mi estancia allá, el sábado, él tenia que trabajar, pero por desgracia se había lastimado un tobillo y no podía acudir a su trabajo. Entonces yo pensé “tengo que ayudar a mi primo”, y me ofrecí a trabajar por él para que no perdiera el puesto. Me lo agradeció mucho, y ese día, a eso de las cinco de la tarde me presente en una lujosa finca para sustituir a mi familiar. Guey, tendrías que haber visto la chabola. Era enorme y había lujo por todas partes. Para entrar tuve que enseñar una identificación que me dio mi primo, que por suerte tiene mis mismos apellidos y la misma inicial en el nombre, y además nos parecemos mucho. El caso es que en la entrada de servicio había más gorilas que en el zoo. Nos cachearon a todos los camareros como si fueran de la “migra”, y eso que éramos unos trescientos pinches camareros, guey, no te digo más. Una vez dentro nos dieron el uniforme, y un “maitre” nos dio los últimos detalles sobre el trabajo a los camareros. A eso de las siete de la tarde empezaron a llegar los invitados, y ¿Sabes cuantos eran? ¡Más de mil quinientos! ¡Mil quinientos chingados invitados, guey! Yo no había visto a tanta gente junta en mi vida, hermano. Bueno, el caso es que parece ser que aquello era una boda. Me enteré porque me lo dijo otro camarero. Parece ser que se casaba la hija de un señor muy rico de Venezuela y un pariente del rey de España, o de Franco, no sé guey, no entendí bien. Aunque por otro lado oí que era pretendiente a la corona de Francia. Bueno, en todo caso era alguien muy grande y con muchos nombres, eso sí. Lo que no entendía yo es como metieron a tantos invitados en una iglesia tan chiquita como la de allá, donde se celebró la boda. Luego me explicaron que casi todos habían visto la ceremonia desde afuera, desde una especie de carpa de circo donde había una enorme pantalla de video ¡De video, guey! ¿Te imaginas? ¡Vieron la boda como si vieran un film en el cine, guey! Y... ¿sabes quien habló en la boda? ¡El Papa, guey! ¡El mismísimo Papa de Roma les daba la enhorabuena a los pinches novios, guey! ¡Qué grande! ¡Híjole, que nivel! Yo vi la boda un rato desde bien lejos, y fue divertida de verdad. Y muy variada. Me aburrí un poco cuando cantaron cosas de Haydn y Haendel, Bach y Mozart y gente de esa que hace música seria, pero luego cantaron unos Españoles que se llaman Los del Río, que me gustaron mucho más. Lástima de corridos mejicanos, pero no se puede tener todo. Y bueno, cuando termino la boda y llegaron los novios a la casa, se quedaron parados en un sitio y empezaron a pasar por delante los invitados para saludarlos y darles la enhorabuena. ¡Tardaron dos horas, hermano! ¡Pasaron los mil quinientos pinches invitados! Podrían haberlo hecho también por video, los muy pendejos, que hubiera sido más rápido, pero parece que no cayeron. Menos mal que mientras iban haciendo cola para saludar a la feliz pareja, nosotros íbamos repartiendo caviar, bogavantes y champán entre los invitados. Yo no sé si la gente rica esta acostumbrada a comer caviar y chingadas de esas, pero allí lo devoraban, guey. Lo ponían en tostaditas con una cucharilla y lo engullían como si llevaran una semana sin comer. Yo no entendía aquello muy bien, pero claro, yo nunca había probado el caviar de beluga, hermano, ni ningún otro, así es que en un descuido del maitre, me metí en un rincón de la cocina con una de las latas de caviar que estaba por la mitad (por cierto, eran de cinco kilos cada una), una cuchara y una botella de champán, que era de marca moet y chandon o algo así. Me senté en el suelo de la cocina, y como no encontré tostaditas, tuve que probar el caviar a palo seco, así es que cogí la cuchara y empecé a comer directamente de la lata, ¡Como puro macho! Las bolitas negras no me gustaron mucho al principio, me sabían a arenque, guey, pero a base de bajarlas a base de lingotazos de champán (a morro, porque se me olvido coger una copa) fueron pasando por el gañote. El caso es que cuando me quise dar cuenta me había terminado la pinche lata y la botella, guey. Me costó un poco levantarme del suelo, pero cuando lo conseguí me arregle un poco la pajarita del uniforme y allá que me fui a seguir trabajando. Yo no sé si fue por la botella de champán o por qué fue, pero el caso es que ya me encontraba yo más a gustito en la boda, guey. Lástima que había demasiada gente por allí para mi gusto. Entonces pensé que realmente no era yo el que tenia que estar allí trabajando, sino mi pinche primo, y decidí que no hacia falta que trabajara más. Ya sabían que había estado allí, y el patrón de mi primo ya le pagaría a él el jornal. Así es que le di la bandeja que llevaba en la mano a un señor que vestía como los guardias del palacio ese de Londres y me fui a dar una vuelta entre los invitados. Para que no supieran que era un camarero renegado le di la vuelta a la chaqueta blanca del uniforme, y como tenia el forro negro parecía que vestía un smoking. Perfecto. Me cogí una copita de champán y unas cuantas tostadas con más caviar de la chingada, me guardé un bogavante en el bolsillo por si se terminaban y me puse a disfrutar yo también de la boda. ¡Y vaya si la disfruté, guey! ¡Están locos estos pinches ricos! El que menos me decía que era conde, o duque, o cosas de esas de la aristocracia. Incluso estuve platicando con uno que me decía que era el príncipe de Austria “¿Sí, de verdad? ¡No mames, guey!” Le contesté yo. Luego resulta que si lo era, el pinche cabrón. Entonces yo, para no quedar en mal sitio, cuando alguien me preguntaba les decía que era el Marqués de la Gran Chingada ¡Y se lo creían, guey! ¡Que pendejos! Intenté acercarme a los novios, pero cuanto más me acercaba a la novia para felicitarla, más tipos grandotes con cara de malas pulgas me rodeaban, no más. Así es que desistí, pero si diré que iban los dos muy guapos. Después me dijeron que el traje de ella los habían hecho unos españoles, Victorio y Luchino, creo que se llaman, que también estaban en la boda, y que habían ido desde España con el traje en el avión privado del papá de la novia. El chico iba vestido con el uniforme de Bailio de la Gran Cruz de la Orden de Malta y la insignia de la orden dinástica francesa del Espíritu Santo y... ¿qué como sé yo eso? ¡Me lo contaron, guey! ¿Cómo chingados iba yo a saber todos eso, si no? Y así fue pasando la noche. Yo me tomé otras cuantas copas más de champán, pero ya no comí nada más porque me notaba el estomago un poco pesado. Lo bueno de la fiesta vino cuando un guey se subió al escenario y se puso a cantar el “Avemaría” del David Bisbal. La neta es que el pinche se parecía mucho al cantante. Tenia sus ricitos y hacia las mismas pendejadas en el escenario. ¿Y sabes qué hermano? ¡También era verdad! ¡Era el David Bisbal de verdad, el de la Chenoa! ¡Híjole, qué bueno! ¡Ya solo faltaba el Juan Luis Guerra cantando bachatas! ¿Y adivinen qué? Tres horas y cinco copas de champán más tarde se subió al escenario... ¡el mismísimo Juan Luis Guerra a cantar bachatas! Guey, que bien me lo pasé esa noche. Bueno, me lo estaba pasando en grande hasta que la tripa me hizo un movimiento en falso. No sé muy bien que pasó, pero el caso es que tuve el tiempo justo para soltar el bogavante que me estaba comiendo y la copa de champán y salir corriendo hacia el pinche cuarto de baño más cercano. A partir de ese momento empezó la agonía, y en las siguientes dos horas fui al excusado otras siete veces más. Juro que no volveré a probar el caviar de su chingada madre en lo que me queda de vida, no más. Y así terminó la fiesta para mí. Una limusina me llevo de vuelta a casa de mi primo, y casi sin dormir tome el vuelo que me trajo de vuelta acá. Lo siento mucho por las azafatas que tuvieron que soportar mis idas y venidas al excusado, pero así es la vida de los ricos. Uno se atiborra de caviar, y luego se la pasa chingando a los demás. |
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